Alonso sale ileso de un pequeño percance aéreo
Fernando Alonso festejó la Nochevieja en la impresionante finca de Flavio Briatore en Malindi (Kenia), ‘The lion in the sun’ (el león bajo el sol). Lo hizo acompañado de su mujer, Raquel del Rosario, y de la hermana de la misma y su cuñado. La anécdota del viaje se produjo el pasado domingo, a las seis de la tarde. El avión golpeó su ala izquierda con una caseta cuando realizaba la maniobra de aparcamiento y su piloto al verla dañada decidió pedir otro jet con el que realizar el vuelo de regreso a Europa.

Lo que sucedió fue un trastorno del plan de regreso, retrasado a la mañana del lunes. Y, pese a lo que decían las primeras informaciones, la estrella española ni siquiera estaba en el reactor cuando se produjo el incidente. Así lo confirmaba su mánager, Luis García-Abad, a este diario, después de una mañana de ayer en la que se llegaron a publicar disparates como un ala desprendida en pleno despegue o una peligrosa salida de pista: “No ha sido ni siquiera un accidente, yo lo calificaría de incidente. Fernando no estaba dentro de la aeronave. No le ha dado la menor importancia y bromeaba con el hecho de tener que quedarse en el país africano y no poder ir a la presentación del coche en Portimao. Incidencias aéreas de este tipo suceden muchas veces a lo largo del año y no pasa nada”.
Lo curioso de lo publicado en Il Corriere della Sera es que sale de fuentes cercanas a su escudería, que afirmaron en un primer momento que Alonso sí viajaba en el momento del accidente en el avión. Lo importante es que el asturiano está bien y todo lo sucedido dista mucho, por suerte, del accidente de aviación que sufrió David Coulthard en el año 2000. Salió de un jet privado en llamas con su entonces novia en brazos.

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