David Coulthard, que durante la semana fue noticia por haber relevado a Jaime Alguersuari como tercer piloto de Red Bull, ha expresado su opinión sobre los últimos incidentes acontecidos en los últimos días.

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Según comenta Coulthard en el comunicado que reproducimos, el fallecimiento de Henry Surtees y el grave incidente de Felipe Massa abrirán una época de reflexión en la Fórmula Uno, aunque los dirigentes “deberían mantener la cabeza fria” antes de tomar una determinación.

“Durante mi carrera, era muy habitual que trozos de escombro te golpearan, piedras que habían sido levantadas por los coches de delante y muchas más cosas. Esta es una vulnerabilidad en el diseño de un Fórmula 1, y un riesgo inherente de la cabina del piloto abierta.

Tal vez sorprenda a quien no es fan de la F1 que la parte del cuerpo más vulnerable es la menos protegida, pero mantengo que este aspecto es indispensable. Aunque hemos visto dos accidentes horribles en una semana, yo abogaría por contenerse antes de saltar a replicar.

La seguridad es, ahora mismo, lo más importante para la gente, pero esto no debería influenciar las decisiones. Sí, una rueda salió del monoplaza de Alonso durante la carrera en Hungría, pero creo que la decisión de suspender al equipo para la próxima carrera en Valencia fue exagerada y una clara respuesta a los últimos acontecimientos.

Los pilotos y equipos están siempre preparados para correr, hasta que alguien los fuerza a irse. Está en su naturaleza. La competición en el motor es peligrosa y los participantes lo aceptan. Por supuesto, se puede intentar hacerla lo más segura posible, pero a veces los accidentes ocurren. Tanto el accidente de Henry Surtees en la F2 como el de Massa en la F1, fueron desesperantemente desafortunados.

Si estos coches hubieran chocado con una barrera y los pilotos hubieran sido golpeados en la cabeza por algún tipo de objeto, esto habría sido mala suerte. pero ambos pilotos estaban en pista haciendo su trabajo.

Lo que es cierto es que las heridas en la cabeza son ahora la causa de muerte número uno en los monoplazas por llevar el cockpit abierto. Este tipo de daños fue la causa de la muerte de Ayrton Senna y Roland Ratzenberger en 1994, y la de Henry Surtees ahora en 2009.

La FIA, cuerpo gobernante del deporte del motor, ha hecho un trabajo brillante estableciendo los estándares en los crash test, hasta el punto que los monoplazas de Fórmula 1 son ahora mismo los más seguros del mundo.