Lotus regresó en Jerez
El nombre Lotus volvió a sentir ayer el rugir de un motor de F-1. Dieciséis años después la mítica marca vuelve a las carreras transformada en un híbrido anglomalayo bajo el paraguas del constructor Protón, con sede en el circuito de Sepang y la dirección de dos carreristas, Tony Fernandes y el ingeniero Mike Gascoyne. La escudería ha pagado los derechos para utilizar el nombre, pero al menos las señeras siglas ACBC (Anthony Colin Bruce Chapman) de su fundador no verán manchado su nombre con un equipo que sólo puede ser el mejor de los nuevos.

El probador de Lotus, el malayo Fairuz Fauzy, fue el encargado de hacer debutar el TF127 pintado en el tradicional verde y amarillo con el que Jim Clark hizo grande a la marca en los años sesenta. El malayo terminó la jornada penúltimo y a ¡9,3 segundos! por vuelta de Vettel, pero por delante de Glock con el Virgin.
De momento, el monoplaza de sencillas líneas es más efectivo que la realización virtual de Manor Racing. Fauzy tiene el kilometraje para la superlicencia. Y Gascoyne, su director técnico, se mostró encantado con su debut: “Ha sido una jornada excelente para la escudería. Pese a las condiciones cambiantes, que dificultan las cosas y a la ausencia de dirección asistida, no ha cometido un error”.
Lotus es la cuarta escudería con más títulos de la historia, siete de constructores y seis de pilotos. Ayrton Senna firmó su último triunfo en el GP de Estados Unidos de 1987. Será difícil que allá donde esté, Colin Chapman vuelva a lanzar su gorra al cielo por una victoria.

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