Damon Hill perdió el Mundial de 1994 tras una acción controvertida de Schumacher que le arrebató el título. El domingo pasado fue uno de los comisarios del GP de Mónaco que castigó la acción de Michael al adelantar a Alonso. Muchos han visto una venganza del campeón de 1996 y la han tomado con él. “Los cartas amenazantes han comenzado”, decía ayer el londinense en ‘The Sun’. Y proseguía: “Sé que la mayoría me cree cuando digo que actué de forma correcta, pero inevitablemente ya he recibido algunos correos hirientes acusándome de tener prejuicios”.

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Hill ya había advertido que la novedosa decisión de la FIA, esta temporada, de poner a ex pilotos como comisarios no era correcta: “Sería más apropiado para los pilotos actuar como consultores para los comisarios y no como auténticos jueces. Me sentí incómodo al tener la responsabilidad de ser un verdadero representante de la FIA. Imaginaba que estaría allí proporcionando, únicamente, algún consejo. Mi experiencia es como piloto, no como legislador o intérprete de la normativa”.

El británico, además, desveló algo que sucedió en Mónaco: “Mi malestar se debió a que fuimos llamados a pronunciarnos sobre el incidente. Y hubo alguna sonrisa irónica cuando Michael entró en la habitación de los comisarios”.

Mercedes, que ha decidido retirar su reclamación ante la FIA, respalda a Hill: “Apoyamos plenamente el papel de los comisarios que han actuado profesionalmente, de manera imparcial y correcta en este asunto”.