Es complicado, pero Fernando Alonso puede ser líder del Mundial de F-1 el próximo domingo al terminar el GP de Bélgica. El nuevo sistema de puntuación lo permite, es quinto y una victoria le pondría por delante de todos si Mark Webber, ahora primero, no terminase. Pero si fuera el asturiano quien abandonase, sus opciones de ganar el título quedarían seriamente dañadas. Esa es la razón por la que el, ya veterano, piloto español sólo piensa en una palabra que considera la clave del éxito: regularidad.

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“Llego a Spa con ganas tras los buenos resultados anteriores, pero con calma. Como dicen los ingleses: ‘keep the momentum’ (mantener el momento actual), éste debe ser nuestro objetivo, es decir, proseguir con el mismo ritmo por el camino iniciado antes de las vacaciones. Los resultados de Hockenheim y de Budapest no han sido importantes sólo para las dos clasificaciones, sino también por la confianza que nos han dado”, explica el asturiano.

Alonso, que aún no ha ganado en Spa Francorchamps en F-1, tiene un reto importante en las dos próximas carreras: “El trazado belga es quizá el más fascinante de todo el calendario, mientras que la cita de Monza será para mí algo especial, teniendo en cuenta que será mi debut deportivo como corredor de Ferrari ante el público italiano, además de que será sobre un circuito tan importante para la historia del automovilismo”. De lo que consiga en estos grandes premios puede depender el resto del campeonato.