Michael Schumacher firmó en el pasado Gran Premio  de Canadá posiblemente su mejor actuación desde su regreso la pasada campaña y se quedó a sólo tres décimas del podio, un lugar al que lleva veintiocho carreras sin hacerlo. A pesar de llevar un monoplaza teóricamente inferior al de Red Bull, McLaren o Ferrari, el siete veces campeón del mundo  mostró un gran rendimiento que ha llevado a varios medios alemanes a especular con una renovación de su contrato, ampliándolo dos años más, hasta 2014. En otras palabras, terminaría con su contrato con 45 años.

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Una renovación que habría ganado el visto bueno de Corinna Schumacher, la mujer del piloto, que en palabras a Bild am Sonntag  expresó que “no importa lo que Michael haga, siempre contará con todo mi apoyo”. Una luz verde que en su momento fue importante para que el heptacampeón volviera a subirse a un monoplaza tras pasarse tres temporadas fuera de la competición.

“El talento y la motivación de Michael están fuera de toda duda”, afirmaba por su parte Sabine Kehm, portavoz del piloto, que añadió más ingredientes para alimentar las especulaciones: “Él quiere construir algo grande con Mercedes  y seguro que va a seguir trabajando en ello”, esgrimió.